domingo, 1 de septiembre de 2013

Cómo planchar una camisa correctamente



Una camisa impecable y bien planchada siempre ha sido el símbolo más importante de un caballero. Si quieres que tu imagen demuestre pulcritud y distinción, es importante que tu camisa esté bien planchada. Para todos aquellos hombres que planchan sus propias camisas he aquí los pasos para lograrlo con éxito:

Los elementos indispensables

La camisa
Una plancha
Una tabla para planchar

Si vas a planchar, es indispensable que tengas un “burro de planchar”, aunque suene muy obvio, es básico ya que en otro tipo de base, te será más complicado hacerlo.
Comienza por el cuello

Primero calienta la plancha a la temperatura adecuada según el material del que está hecha la camisa. Por lo general son de algodón, por lo que requieren de una temperatura alta.
Desdobla el cuello y colócalo sobre la tabla de planchar con la parte reversa expuesta. Repasa con fuerza pues tiene entretela que debe quedar bien planchada.
Dale la vuelta al cuello y ahora plancha la parte anversa de la misma forma.
Nota: No lo planches doblado porque queda mal y a veces se producen holanes.

Los hombros

Para planchar los hombros debes colocar uno de ellos en la parte delantera de la tabla de planchar, justo donde se hace más angosta y redondeada (para eso tiene esa forma). Coloca la camisa como si fueras a meter la tabla en la manga.
Una vez que tengas el hombro bien colocado y estirado, desliza la plancha sobre la tela y ten especial atención en las arrugas de la sisa.
Repite la operación con el otro hombro.
Nota: Cuando son nuevas las camisas se nota el doblez muy marcado en esta parte. Elimínalo repasando con firmeza.

Los puños

Desabrocha todos los botones y abre el puño, ya que siempre se deben planchar abiertos.
Plancha primero un puño por la parte interna repasando bien con la plancha (esta zona también tiene entretela, por lo que debes aplicar mayor presión).
Dale la vuelta y ahora plancha el puño por la parte externa de la misma forma. Ten cuidado con los botones (pasa la punta de la plancha alrededor de ellos).
Las mangas

1. Para planchar las mangas, primero debemos preparar los pliegues que tienen pegados al puño. Con la mano acomódalos de tal forma que al pasar la plancha queden bien remarcados, después presiona con la plancha.

2. Luego continúa con el resto de la manga sin remarcar las costuras ni la orilla de las mangas.

Nota: Las mangas no deben tener la raya que se marca cuando pasamos la plancha. Por eso no debemos remarcar la orilla.

3. Una vez planchado un lado de la manga, gira la tela para planchar la parte que no ha estado en contacto directo con la plancha para evitar que se marque la línea.

4. Retira cualquier arruga que tenga sobre la sisa.

5. Haz lo mismo con la otra manga.


Cuando termines de plancharla procura colgarla en un gancho para que no se arrugue o pierda estructura.
La pechera o parte delantera

Esta es la parte más visible de la camisa por lo que debe quedar muy bien planchada.

1. Coloca el lado izquierdo de la camisa (la de los ojales) sobre la tabla y deja colgar el resto de la camisa.

2. Repasa bien la tela. Ten especial cuidado en el bolsillo, la parte de los ojales más próximos al cuello (son los que más se ven) y la sisa.

3. Haz lo mismo con el lado derecho, pero ten cuidado con los botones.

La espalda

1. Finalmente coloca la espalda sobre la tabla.

2. Repasa con la plancha a lo largo de la tela, desde el canesú hasta el extremo inferior.

3. Si tiene pinzas debes preparar la pinzas con tus manos para que la puedas repasar con la plancha, como los pliegues del puño.

4. Una vez que planchaste la pinza, debes abrirla con tus manos y eliminar el exceso de planchado (para borrar las líneas que se hicieron con la plancha).

Nota: Las pinzas solo deben quedar indicadas, no deben ser muy visibles.

Notas adicionales:

Utilizar vapor ayuda a quitar las arrugas más fácilmente. Puedes rociar la tela con un atomizador o usar una plancha que genere vapor.
Para evitar que brillen el cuello y los puños puedes colocar un pañuelo sobre ellos al momento de plancharlos.
Nunca te distraigas cuando estés planchando, podrías quemar la camisa.

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